Por actividades de Superintendencia, el Pastor Rubén Arévalo, dueño de casa, solamente estuvo de paso en el templo, pero encargó a su ayudante hermano Ricardo Medina para que diera la bienvenida y los hermanos fueran atendidos de la mejor manera durante su permanencia en Maule.
Damos gracias a Dios porque cada vez que nos reunímos hermanos(as) de diferentes ciudades de nuestro sector, la comunión se hace presente y juntos podemos adorar a Dios. Damos gracias a Dios, también, por el cariño que la iglesia de Maule mostró para todos los asistentes quienes en la mañana fueron atendidos con un desayuno y posteriormente con un exquisito almuerzo.
Las alabanzas que se empezaron a preparar fueron Uno más grande que el Templo, Alaba, Desciende y En ti confiaré.
Gracias al Señor por esta iniciativa que ha generado comunión entre los hermanos(as).